martes, 13 de diciembre de 2016

Reseña: Vaiana (Moana)


Hace miles de años los mejores marineros del mundo viajaban a lo largo del océano Pacífico descubriendo nuevas islas, pero un buen día sus viajes cesaron y aún nadie ha descubierto porqué. Vaiana, una joven apasionada e intrépida que siente un fuerte vínculo con el mar, es la hija adolescente del líder de una tribu que habita las islas del Pacífico Sur. Ella está dispuesta a resolver el misterio sobre sus antepasados. 

Siguiendo el consejo de su abuela, la joven decide hacer oídos sordos a la prohibición de su padre de permanecer en la isla, y se lanza a los confines del Océano en compañía de su mascota, un torpe gallo de nombre Heihei. En su camino se encontrarán con Maui, un semidiós que cuenta con un anzuelo mágico, que le da la habilidad de cambiar de forma. Juntos vivirán una gran aventura en la que se enfrentarán a feroces criaturas en una misión casi imposible que les llevará a cruzar el mar abierto, encontrando a su paso mucha acción, enormes animales marinos, submundos sorprendentes y culturas antiguas. 

El pasado día 2 de diciembre se estrenaba en los cines españoles Vaiana, la última película de Walt Disney Animation Studios constituyendo así el clásico de Disney número 56 tras el estreno de Zootrópolis (Zootopia). Vaiana está dirigida por Ron Clements y John Musker, quienes estuvieron al cargo de la dirección de otros clásicos como Aladdín, La Sirenita o Hércules, y la música corre a cargo de Mark Mancina. Allá va nuestra valoración final de la última obra de Disney, dejando de lado el plural mayestático, en la que se ha procurado spoilear lo menos posible de la trama.


Mi valoración final es... Positiva. Muy positiva, más de lo que podría esperar. En los primeros minutos no daba un duro por ella. Auguraba un tostón melodramático y pasteloso lleno de canciones ñoñas y absurdas Frozen style que me hiciese salir del cine de mala hostia. Pero vaya que no. Este es el primer filme de Disney Animation Studios en muchísimos años en el que siento que las canciones están bien escogidas y tienen su razón de ser. Y no solo eso, si no que mientras suena la canción pasan cosas, la acción se desarrolla al compás y la trama avanza, a diferencia de otras obras en las que la música no pasa de ser una mera exhibición anodina a modo de transición antes de que suceda algo nuevo.

Películas como Zootopia Wreck It Ralph (producciones de temática mucho más Pixar) nos acostumbraban en cierta medida a olvidarnos de la parte musical de la compañía, pero Moana es puramente Disney en todos sus aspectos, con la diferencia de que esta vez la parte musical está ejecutada de forma maestra, llegando a poner los pelos de punta. De hecho el apartado sonoro en su totalidad lo considero un 11/10 rotundo, siendo de las mejores bandas sonoras que han compuesto en muchos años.

Si bien la película no está exenta de los típicos convencionalismos y clichés made in Disney (de hecho se hace muy predecible por momentos), en Moana gozan de un prisma diferente, dado que en esta ocasión es la propia Disney la que opta por hacer autocrítica en varios momentos del largometraje, mediante una serie de gags que utilizan directamente para reírse de ellos mismos, de sus estereotipos y sus convenciones más recurrentes... Y lo cierto es que te sacan una sonrisa, especialmente si has crecido con la compañía de Walt (guiños claramente dirigidos a ese tipo de público). Con detalles como este he sentido que Disney, de un modo u otro, está madurando, si es que no lo ha hecho ya.


Pero entrando ya en materia, Moana es una de esas «princesas Disney» (nunca me gustó demasiado ese término y creedme que a la protagonista tampoco) que tanto tiempo llevo queriendo ver. Fuerte, valiente, independiente y con muchísima determinación y dotes de liderazgo. Tiene sueños que desea alcanzar a toda costa desde su niñez, pero en ningún momento se plantea dejar de lado a los suyos por cumplir dichos sueños.

Es cierto que no deja de ser otro cuento sobre «el elegido», pero en su favor tengo que decir que Moana logra sus objetivos con esfuerzo y perseverancia. Si bien no estará exenta de ayuda, los personajes que la acompañan no solo no le hacen el trabajo sucio, si no que además la complementan, siendo ella la que logra las cosas más grandes durante el desarrollo de su aventura. Aquí la trama de «el elegido» tiene sentido y todas las piezas del filme encajan a la perfección.

Si hay otra cosa que le agradezco a Moana es que aquí los conflictos no se resuelven «mediante el poder del amor y la amistad» (cof cof Frozen cof), si no más bien mediante el esfuerzo personal y una pizca de compañerismo. De hecho hay momentos en los que las cosas no salen tan bien como esperaríamos y aún con todo, a pesar de que todo el mundo deja de creer en ella (incluso el propio océano que la eligió), el personaje no se rinde y decide seguir luchando, con o sin ayuda, ya no solo por su superación personal y sus sueños, si no también por su gente.


La película enseña que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero también que nadie es Dios y que en algún momento de nuestras vidas vamos a necesitar inyecciones de apoyo para salir adelante. O lo que es lo mismo, Moana no es la típica princesita pusilánime y dependiente, pero tampoco una tanqueta que todo lo puede. Es un personaje extremadamente humano (más de lo normal en lo que respecta a la nueva «Disney 3D»), lo que hace sencilla la tarea de empatizar con ella y de creérnosla como protagonista.

El personaje de Maui, por su parte, es el típico compañerete gamberrillo y rebelde pero de buen corazón. No hay demasiado que decir sobre el mismo salvo que mola mucho y cae muy bien (protagoniza ciertos momentos de humor con muy buenos puntos), y que Moana y él se complementan a la perfección mutuamente. Además sus tatuajes son la hostia, porque actúan como un personaje más, amén de darle un toque muy creativo y original al personaje. Su historia, aunque sencilla y anecdótica, también tiene su razón de ser y va ligada directamente al motivo de sus (cuestionables) actos. Definitivamente pienso que la grandeza de la película reside en lo bien encauzada que está su sencillez.

También tenemos al personaje de Heihei, el gallo que hace las veces de «tonto del grupo» al que Disney recurre a menudo cada vez que quieren introducir un gag absurdo. Su función es simplemente esa: existir para que le pasen putadas y el público se ría. Está bien, es lo que llevan haciendo desde el principio de los tiempos, no llega a molestar e incluso llega a tener puntos graciosos, pero no vais a ver nada en él que no hayáis visto mil veces antes.


Finalmente debo hacer una mención especial a la puesta en escena y al apartado visual... sencillamente impresionantes. Los personajes lucen mucho más humanos que nunca en una película CGI (se mueven y expresan como nunca), y la belleza de los escenarios y el océano te dan ganas de meterte en la pantalla y estar ahí. Sencillamente sublime, como no podía ser de otra forma.

En conclusión, es una película preciosa. Una de la que, seguramente, todos estaríamos hablando hoy si la hubiésemos visto de pequeños. De hecho me parece valiosísima para transmitir valores a los jóvenes, amén de que por fin siento que Disney nos ofrece una protagonista femenina a la altura sin caer en ñoñerías más pastelosas de lo necesario ni machismos dignos del siglo XIX.

Lo más bonito de todo es que se respira en casi todo momento esa magia y encanto tan propios de las producciones clásicas de Disney que tanto amamos, al mismo tiempo que se siente como el perfeccionamiento y pulido de una fórmula (el misticismo de antes combinado con el arreglo de pequeños puntos negros del mismo). Y si tengo que ser brutalmente honesto, esta es la primera vez en años que veo una película de la nueva Disney Animation Studios y no echo tanto de menos el dibujo a mano tradicional. Toda la película está impregnada de ese amor que nos encandilaba de niños, y muy a mi pesar (o no) reafirmo una vez más lo que hasta hace poco me parecía imposible: Disney se está comiendo a Pixar poco a poco, y sin darnos cuenta está entrando en la que probablemente será una nueva era dorada de la animación por parte del estudio californiano.

Agradecimientos especiales a DarkRuffy por la reseña realizada.


FICHA TÉCNICA
Nombre: Vaiana (Moana)
Género: Aventura, Comedia, Drama, Musical
Estudio: Disney Animation Studio
Dirección:  Ron Clements y John Musker
Guion: Jared Bush 
Estreno: 2016
Duración: 104 minutos